• Dr. Hernán Saldaña (CPN)

Soy Profesional Independiente ¿Qué impuestos tengo que pagar?


¿Sos profesional independiente?

¿Los impuestos te resultan un tema difícil?

Estás en la nota indicada!

Ya sea que estés iniciándote en el ejercicio profesional independiente , o bien ya estés inmerso en ese mundo tan apasionante, esta nota te va a servir como punto de partida para saber donde estas parado, y poder hacer las cosas bien de entrada, o bien corregir lo que estés haciendo mal!

La idea es en simples palabras aportarte claridad sobre los impuestos en los que debés o no estar inscripto para cumplir de manera correcta con tus obligaciones frente al Fisco Nacional y los distintos Fiscos Provinciales.

Empecemos!

En primer lugar debemos distinguir entre impuestos Nacionales (Federales) e Impuestos Provinciales. Los primeros son aquellos que nos exige la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), y los segundos son los que dependen de las Administraciones Fiscales de cada Provincia (ARBA en Buenos Aires, AGIP en CABA, API en Santa Fe, etc.).

Con respecto a los impuestos nacionales tenemos dos opciones, inscribirnos en el “Régimen Simplificado” (Monotributo) o en el “Régimen General” (Responsable Inscripto IVA, Ganancias y Autónomos).

¿Cómo saber en cual me conviene estar?

Es simple, se debe analizar el nivel de facturación que tenemos o proyectamos tener en el corto plazo y la relación comercial con nuestros clientes dependiendo de la condición de éstos.

Con respecto al nivel de facturación, actualmente (2018) el Régimen Simplificado de Monotributo tiene un tope para las actividades de servicios de $896.043,90 anualizado (esto quiere decir los últimos 12 meses anteriores parados al momento en que se quiere realizar el cálculo, sin importar el ejercicio fiscal). Esto nos da un promedio de $74.670 mensuales como máximo. Superando estos montos nos vemos obligados a abandonar el Régimen Simplificado y pasar al Régimen General.

En cuanto a la relación comercial va a depender del tipo de cliente con el que trabajemos. Ya que como monotributistas vamos a estar habilitados únicamente para emitir facturas de tipo “C”, las cuales no incluyen IVA (los monotributistas no pagan IVA), y según la ley del Impuesto a las Ganancias, nuestros clientes las van a poder deducir solamente cumpliendo con una serie de restricciones: no superar el 2% del total de sus compras y gastos, o bien ser un proveedor recurrente para lo cual debemos prestarle por lo menos 9 servicios durante el año fiscal al mismo cliente, único caso en el cual éste se podrá deducir el 100% de lo que le facturamos. Todo esto se traduce en la poca conveniencia que puede tener para un determinado cliente (en base a su condición particular) contratar con un monotributista, y prefiera que sus proveedores sean Responsables Inscriptos (Régimen General) a fin de poder deducir las facturas que éstos les emitan sin problema en su liquidación de Impuesto a las Ganancias, y además poder tomarse el crédito fiscal de IVA que estas contengan.

Como contracara de esto, para evaluar la convencía de un régimen o del otro, deberemos tener en cuenta el costo impositivo, siendo que es mucho menor en el caso del Monotributo, y también más económica su administración.

Ahora bien, ¿Qué es el Monotributo?

El Régimen Simplificado de Monotributo es un impuesto integrado que sustituye la obligación de inscribirse y tributar los impuestos IVA y Ganancias. Este “impuesto integrado” consta de tres conceptos, uno impositivo, otro de jubilación y un tercero de obra social. Esto es importante saber, ya que en el caso de que adicionalmente tengamos un trabajo en relación de dependencia, algo que es común cuando estamos empezando a largarnos por nuestra cuenta, podremos optar por prescindir de los conceptos de jubilación y obra social, tributando únicamente el concepto impositivo, volviéndose de esta manera una carga mucho más económica.

También debemos saber que el Monotributo consta de once categorías (de la “A” a la “K”), de las cuales ocho están habilitadas para servicios (“A” a “H”), quedando restringidas exclusivamente para venta de bienes las restantes (“I” a “K”). El encuadre en la categoría se efectúa en base al nivel de facturación anual que tengamos, la superficie afectada a la actividad (en m2), la energía eléctrica consumida, y el gasto en alquileres que tengamos por la actividad. En función a la categoría en la que estemos será el impuesto que tengamos que pagar.

A continuación les dejo la tabla vigente a Enero 2018:

En caso de que por opción, u obligación, quedemos encuadrados dentro del denominado Régimen General, estaremos ante dos situaciones, por un lado es un buen síntoma de que nos está yendo bien en nuestra profesión independiente! :) ;y por otro lado significa que deberemos pagar más impuestos :( y hacerle frente a una más compleja y costosa administración de estos (cuestión que se resuelve muy bien con un buen contador!).

A los contribuyentes comprendidos dentro de este régimen se los denomina Responsables Inscriptos, ya que deben inscribirse tanto en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), como en el Impuesto a las Ganancias (IIGG), y en Autónomos (jubilación). Esto nos representará que mensualmente debemos cumplir con las obligación de presentar la liquidación de IVA, así como el régimen de información CITI compras y ventas, pagar el importe fijo mensual de Autónomos, y anualmente deberemos cumplimentar la obligación de presentar la declaración jurada de Ganancias, y tributar entre el 5% y el 35% sobre la ganancia obtenida en el año fiscal, menos las deducciones permitidas.

También deberemos tener en cuenta que en este régimen ya no emitiremos facturas “C”, sino que serán: De tipo “A” cuando sean dirigidas a responsable inscriptos como nosotros (donde la factura lleva el importe de IVA discriminado), o de tipo “B” cuando el destinatario sea un consumidor final, caso en el que la factura no lleva discriminación del IVA. Pero ojo: todas las facturas de un responsable inscripto llevan IVA, aunque pueda ser discriminado o no (implícito). Esto quiere decir que a todos nuestros precios les deberemos adicionar el 21%, y este importe declararlo y pagarlo a la AFIP mensualmente. Como contrapartida nos podremos tomar el 21% que esté discriminado en las facturas “A” que nos emitan nuestros proveedores que sean responsables inscriptos, y deducirlo del total a pagar de IVA mensual.

En cuanto a los impuestos provinciales, estamos obligados a la inscripción en Ingresos Brutos (IIBB) en la provincia donde ejerzamos nuestra actividad profesional. Con respecto a esto pueden surgirnos infinidad de controversias y situaciones particulares, ya que podríamos estar teniendo nuestro estudio o espacio físico en una jurisdicción (por ej. CABA), y prestar un servicio a un cliente en otra (por ej. Prov. Bs. As.), o bien tener clientes en todas las provincias del país, generándonos una incertidumbre con respecto a dónde (en cuál Fisco Provincial) debemos inscribirnos. Ante esta situación existe un acuerdo entre todas las provincias que se denomina “Convenio Multilateral” (CM), al cual debemos inscribirnos si nuestra actividad así lo demandara, y por el cual podremos distribuir el impuesto a los Ingresos Brutos que debemos pagar entre todas las jurisdicciones bajo una regla especial destinada exclusivamente a los Profesionales independiente: ésta es 80% en la jurisdicción donde se presta el servicio y 20% en la jurisdicción donde tengamos nuestro estudio o espacio físico.

Otro aspecto importante con respecto a este impuesto es que tanto la alícuota a la que se tributa, como la condición particular de cada actividad, dependerán del “Código Fiscal” vigente en cada provincia (el Código Fiscal es una ley provincial que se sanciona cada año en cada provincia). Esto quiere decir que en una provincia podríamos tributar al 3% y en otra al 5%, y en otra directamente estar exentos del impuesto por ejemplo. Justamente esto es lo que sucede entre Provincia de Buenos Aires y CABA, donde en la primera la prestación de servicios profesionales en general está gravada al 3,5%, y en la segunda (CABA) el ejercicio de profesiones liberales se encuentra exento de pleno derecho (con el requisito de que sean carreras universitarias de por lo menos 4 años de duración, y encontrarse matriculado en los casos que sea obligatorio según la profesión lo requiera).

Por último, el impuesto es de tipo anual, aunque en la práctica se deben confeccionar liquidaciones mensuales, e ingresar a modo de adelanto el resultado de la liquidación (o sea que se paga mensualmente). Una vez concluido el año fiscal se debe presentar una liquidación informativa anual, en la cual se podrán ajustar las diferencias surgidas con las liquidaciones de anticipos mensuales.

Espero les haya servido mi aporte, y recuerden que siempre la opción más conveniente será contratar los servicios profesionales de un Contador matriculado. Este les va a saber guiar y asesorar de la mejor manera a fin de cumplir correctamente con sus obligaciones tributarias, no pagar de más, y evitarse dolores de cabeza a futuro.

Muchas gracias por leerme!

Por Hernán Saldaña (Contador Público Independiente).

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WhatsApp: 11-4197-1216

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